Profundizando en el sentido de las palabras

Conversar es un acto de comunicación en el cual se transmite un mensaje, sin embargo, eso que se quiere expresar no siempre llega fidedigno y se tergiversa en el proceso, prestándose a malos entendidos o, simplemente, que no se comprenda nada y se pierda un valioso tiempo. Por lo tanto, si se quiere efectividad, lo que conviene es que tanto el receptor como el emisor manejen un mismo lenguaje y le den la misma interpretación.

En un principio los seres humanos empezaron a crear figuras a las que les fueron dando un significado común, de tal forma que quienes interactuaban reconocían al unísono esos símbolos.Afortunadamente los individuos tienen la capacidad de verbalizar sus ideas, y con el tiempo se fueron desarrollando las palabras que fungen como un código de comunicación.

Pero la humanidad estaba repartida, así que se crearon lo que hoy conocemos como idiomas, es decir, solo era entendible entre cada grupo, y aunque actualmente sigue siendo así, hay equivalencias que al traducir es factible entender. No obstante, a veces aun cuando hablamos el mismo idioma nos cuesta comprender lo que nos quieren decir.

Un ejemplo claro de lo antes indicado es que algunas palabras en un país o en una región significa una cosa, pero en otro lugar puede representar algo diferente, incluso se da el caso de que sea una grosería o una manera de irrespetar un sitio, personas, creencias u otro tipo de susceptibilidades. Así que al llegar a un nuevo destino o dirigirnos a un individuo de una localidad distinta, es apropiado averiguar previamente parte de su léxico.

Cómo darse a entender?

A veces hay que buscar recursos que nos ayuden a explicar nuestros mensajes, y aquí queremos destacar uno en particular, se trata de los refranes, porque ellos encierran elementos tácticos para transmitir ideas de una forma eficaz. Gracias a las metáforas, los símiles, las hipérboles, las humanizaciones, etc., se vale de variados métodos lingüísticos para  darse a entender.

El problema está en no dar una verdadera connotación a esos dichos populares, por ello, es oportuno recurrir a sitios web en donde clarifiquen los refranes significados.Un ejemplo puede ser: si queremos señalar a alguien que trata de ocuparse de muchas tareas, pero no nos conviene porque sería bastante probable que no concrete nada, pues una manera sutil de hacérselo saber es citando el refrán “oficial de mucho, maestro de nada”.