La dificultad de administrar

Es muy complicado llevar la administración de un negocio, ser el gerente de cualquier negocio y tener que llevar la contabilidad y la administración de todo es realmente difícil. Yo me di cuenta cuando entré a trabajar en el hospital de mi ciudad, un gran recinto en el que había que gestionar toda la documentación de los pacientes, las citas pendientes y las que hay que anular, las llamadas telefónicas para dar buenas noticias y las que se hacen para dar malas, un trabajo de mucha responsabilidad en el que las tareas que hay que realizar son de lo más variadas, tan pronto hay que comprar material de oficina, que hay que llamar a mantenimiento para que cambie una bombilla o hay que poner papel en la impresora. Muchas tareas que la verdad se agradece porque te levantan de la silla por unos minutos y eso es algo bueno, ya te distraes, hablas con unos, con otros y se pasa el tiempo más rápido.

Un trabajo de este tipo es muy peliagudo, no puedes cometer ningún fallo con la admisión de os enfermos, las altas y las bajas, las citas y las anulaciones y todo lo que conlleva un hospital. Es un trabajo con mucho estrés para el que todo el mundo no está preparado.

En ocasiones los pacientes se ponen muy nerviosos y acaban enfadados contigo  porque no están de acuerdo con lo que les estás diciendo. Llegaría a decir incluso que en alguna ocasión es hasta peligroso, o por lo menos es lo que yo e percibido en alguna ocasión puntual.
Por lo general es un trabajo muy bueno, te relacionas con muchas personas cada día aunque algunas llevan enfermedades complicadas a la espalda y es muy duro escucharlas contar sus penurias. Una de las cosas que menos me gusta es tener que llamar a las personas que están esperando una operación como de agua de mayo y resulta que les tienes que decir que se ha anulado o retrasado por cualquier motivo. Estas personas en ocasiones, no me gusta generalizar, no saben que tú no tienes nada que ver, que solo estas dando el recado, que no eres la responsable de lo que pasa. Pero en fin, quitando dos o tres cosas es un trabajo muy gratificante y muy enriquecedor del cual estoy muy orgullosa y cada día que pasa me gusta más.